Gonzalo Castro | Los Caballeros del Vino
Bruno Prats, Ghislain de Montgolfier, Paul Pontallier, Felipe de Solminihac.
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Los Caballeros del Vino

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Los Caballeros del Vino

Era inicios del 2005 cuando recibí una invitación a trabajar en un proyecto tipo Château en Chile.

Mi primera visita a este proyecto me encontré con un joven francés encaramado arriba de unas barricas intentando sacar una muestra de vino, maldiciendo y diciendo garabatos en francés, porque resbaló y casi se caía desde la altura. Una vez de regreso en el piso, me saluda muy cordialmente, muy feliz y orgulloso porque el vino que estaba en las barricas estaba maravilloso.

Acto seguido me recibe un señor alto, delgado, pelo canoso, con aires de un gran caballero, con ojos de bondad y honestidad. -“Bienvenido”- me dice. Me saluda con un apretón de mano, me invita pasar a su oficina, me ofrece un café y me dice siéntate y ponte cómodo. En ese momento me pregunté si estaba de verdad en una entrevista de trabajo o estaba de regreso en el pasado cuando las normas de cortesía y los buenos modales eran lo más importante y lo fundamental.

Luego de esa entrevista y en no más de 1 mes, me encontraba degustando y trabajando nada más y nada menos que con 3 leyendas vivientes del vino francés: Bruno Prats, Ghislain de Montgolfier y Paul Pontallier, y con un prestigioso y reconocido Enólogo Chileno; Felipe de Solminihac.

La primera impresión cuando me saludan los distinguidos caballeros franceses, fue una impresión que estaba tratando con personajes antiguos salidos de una novela del siglo XVIII, de la realeza o aristocracia francesa, personas de alta alcurnia, con extremada elegancia, pero con una sencillez y calidez que nunca había conocido más que en mi familia.

Me invitan a degustar codo a codo. Envuelto en una conversación en francés, en la cual obviamente no entendía nada de lo que decían (yo solo hablaba mi lengua materna e inglés que había aprendido en el colegio y en mi residencia en California), había un leguaje común que eran las sensaciones y emociones que provocaban aquellos vinos de la cosecha 2005 del Alto Maipo. Todos vinos elegantes, sedosos, extremadamente finos, y con un potencial de calidad que hasta esa época no había degustado antes en Chile.

 

 

Bruno Prats degustaba y le gustaban las muestras con algo más de potencia, con algo más de taninos, tipo vinos de Saint Esthephe; Paul Pontallier por su parte degustaba y le gustaban los vinos más sedosos, suaves y elegantes tipo vinos de Margaux. Felipe de Solminihac por su parte conciliaba los 2 estilos y finalmente a de Montgolfier le gustaban aquellos vinos con un aporte de viveza y acidez.

Esa degustación fue mi primer paso en el camino de aprendizaje hacia los vinos de alta gama, vinos con altísimo potencial de guarda, suaves, sedosos, con taninos redondos, y que tenían un gran balance entre cuerpo, madurez de taninos, acidez, alcohol y con un nivel de madera suave y muy bien integrada. Algo que aprendí en ese momento fue el significado de una palabra que no entendía bien. Los 4 enólogos hablaban de Terroir, de vinos con carácter, vinos de Peñalolén, y del Alto Maipo.

A lo largo de 6 años que trabajé con “Los 4 Mosqueteros” así es como ellos se hacen llamar; tuve la oportunidad de viajar a Francia en varias ocasiones, a Burdeos, Champagne y Borgoña.
Uno de mis recuerdos más bonitos y una de las experiencias que más marcaron mi trabajo, fue trabajar un par de meses en Château Margaux, en la colecta 2007, en el reconocido Château, Premier Grad Cru Classé, donde fue Director Técnico por muchos años el prestigioso Enólogo y Profesor Emile Peynaud.

En Margaux, desde 1990 Paul Pontallier, discípulo de Peynaud, lo había reemplazado en el cargo como Director Técnico. Cuando llegué al Château, Paul me recibió con un gran abrazo y calidez, y luego me dic¬e: -“Bienvenido, que bueno que estés acá, porque vas a aprender hacer vino”-.

Y así fue. Mis primeras tareas asignadas en la bodega fue lavar cubas y barrer el piso. Durante 2 semanas sólo lavé cubas y barrí el piso y Paul Pontallier me decía: -“que bien que haces vino, te felicito”-.

Al cabo de esas 2 semanas, pasé a la bodega de vino blanco, donde ya fui elevado de tarea y era encargado de tomar densidad y temperaturas durante la fermentación del Sauvignon Blanc para hacer Pavillon Blanc du Margaux.

Luego cuando comenzaron la recepción de uvas tintas, me tocaron hacer diversas labores, muestreos de uvas en los diversos cuarteles, por ejemplo en el Plateau (con suelos de gravas pero con mucho cuarzo) corazón del Gran Vin, y en otra diversidad increíble de suelos, con diversas composiciones y texturas de suelos. El degustar las uvas fue impresionante y un aprendizaje inolvidable. También trabajé en las fermentaciones de uvas tintas midiendo densidad y temperatura, realizando remontajes, en la recepción de uvas, etc. Al cabo de 1 mes, con mi trabjo, me gané la confianza de Philippe Bascaules (Enólogo a cargo de la Bodega) y de Philippe Berrier ( Jefe de Bodega).

Fue una experiencia inolvidable haber compartido esa colecta 2007 con el equipo de Château Margaux, que dirigía Paul Pontallier.

La verdad que hasta el día de hoy soy un agradecido de haber sido formado y educado en el vino durante 6 años por estos “4 Mosqueteros”.

Me hace feliz recordar que conocí grandes personas, detrás de sus títulos nobiliarios, de sus carreras profesionales, de sus connotados reconocimientos a nivel mundial, porque conocí personas apasionadas por el vino, que trabajaban con amor por lo que hacían, porque creen en el Terroir, porque luchan por sus proyectos independiente de las adversidades climáticas, económicas, ciclos económicos negativos y creen que el vino no es solo un negocio, y más bien es un negocio de muy… pero muy largo plazo, donde no se pueden esperar resultados de un dia para otro, donde me enseñaron que los puntajes no son importantes por si mismos, si no que son un reflejo del trabajo de muchos años, de la experiencia, del aprendizaje y de la expresión del terroir, de la pasión y esfuerzo que se pone en el trabajo y que no todas las personas van a amar tus vinos, pero si pueden decir que son vinos que expresan un Terroir determinado y que son vinos hechos con pasión o vinos hechos con la calculadora.

Me da mucha tristeza la partida de Monsieur Paul Pontallier, y de todas maneras en estas cortas líneas quiero rendir un homenaje a él, que ya está descansando con Dios y además rendir un homenaje en vida a el resto de los 4 mosqueteros: Bruno Prats, Felipe de Solminihac y Ghislain de Montgolfier, que para mi y en mi corazón son: “Los Caballeros del Vino”.
Sera hasta la próxima y un gran salud en nombre ellos.

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